La diversidad y riqueza cultural en Veracruz es extensa, herencia de las civilizaciones mesoamericanas más importantes del oriente y sur de México, unidas con las costumbres, cultura y tradiciones llegadas al país a través de la historia, principalmente de Europa. De esta forma, podemos encontrar en la entidad desde vestigios prehispánicos hasta ciudades modernas y prósperas como Coatzacoalcos, en la que coexisten la infraestructura propia del desarrollo y zonas arqueológicas de la cultura Olmeca. O el propio puerto de Veracruz, en el que se combinan paisajes naturales, historia y tradición. Pero sin duda uno de los principales valores culturales del estado está en su gente, caracterizada por su hospitalidad, calidez, alegría, folclor y hasta picardía. A través de los años diferentes grupos étnicos como los totonacas, nahuas, otomíes, tepehuas y otras minorías étnicas aunadas a razas llegadas de otras regiones como españoles, italianos y africanos, han conformado un mestizaje sin igual en el país. Baste decir que, de acuerdo con el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas(Inali), de las 68 agrupaciones lingüísticas que existen en México 15 se hablan en Veracruz. Veracruz ha sido testigo de importantes capítulos de nuestra historia: por sus litorales se inició la conquista, en su territorio se fundó la primera población de origen castellano y se construyó la primera iglesia de la América continental; por sus tierras se invadió México en 1847 y en 1862, entre muchos otros pasajes históricos. La cultura popular veracruzana es variada y sus tradiciones se manifiestan de múltiples formas, entre las que destacan por supuesto el carnaval, famoso a nivel nacional e internacional, y un sinnúmero de festividades a lo largo del año como los altares y costumbres del Día de Muertos y la fiesta de la Candelaria el 2 de febrero en Tlacotalpan.
La artesanía es otro ejemplo de la diversidad, y se caracteriza por infinidad de manualidades de alfarería, cerería, cestería, tallado en madera, orfebrería, talabartería y figuras de vainilla. Pero uno de los mejores ejemplos del arte popular veracruzano está representado por los textiles de extraordinaria calidad que se elaboran en comunidades de la Huasteca, en la Sierra de Zongolica o los textiles y bordados de Chicontepec. Destacan también los sombreros de palma de Acatitla, la joyería y piezas elaboradas a base de vainilla de Papantla, los instrumentos musicales de Tlacotalpan, el tallado en coco, conchas y caracoles del puerto. La cocina veracruzana se caracteriza por la mezcla de sabores y la presencia constante de ingredientes marinos. El trigo, los lácteos, el arroz y la cebolla, el pollo y el cerdo, así como especias como pimienta, canela, azafrán y orégano, entre muchos otros, son aportaciones españolas significativas para el mestizaje culinario que dieron lugar a exquisitos platillos al sumarse a los ingredientes autóctonos como maíz y frijol, sazonados de manera importante con el chile
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